de cantante a politólogo internacional... genio!


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Con Antonio Mattar en el Club Las Palmas

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Texto de Facundo Cabral... Asesinado hoy en Guatemala..

La filosofía, la Historia y la literatura son tres hembras que amo y que me enriquecen día a día, que me acercan al hombre que debo ser, por eso en estos papeles están mis huellas, y desandándolas puedo llegar a los primeros fervores y a los primeros días, ver a la saludable luz de la distancia en qué andaba, cómo fui encontrando la dirección que hoy llevo, quiénes tuvieron que ver con mi crecimiento, y de lejos son más divertidos los amores difíciles y el hambre, estación por la que siempre volvemos a pasar, y de lejos los cuervos son más grandes y los veranos más largos, a la distancia calientan más los hogares y la abuelas son más sabias.
Mis papeles son el mapa de todo lo que caminé y la biblioteca de proyectos que no sé por qué abandoné o concreté, como la búsqueda de una nueva literatura que provocara una nueva sociedad.
Revisando mis papeles compruebo que el retrato del mundo que soñé hacer terminó siendo un bosquejo de autorretrato, lo que no es poco.

Cada tanto vuelvo a gozar los 27.798 versos de los 24 Cantos del primer poema de la Humanidad, tan ingeniosos como épicos, nacidos en los años en que la inmigración de las tribus dóricas forzaron a la próspera cultura micénica a conformarse con un modo de vida más sencillo, tanto que los llamaron los siglos oscuros, provocados por los aqueos que conquistaron a Troya, heroica y mítica historia que cantó Homero, el que para Platón educó a Grecia porque sin él no hubiera habido ni literatura ni filosofía, Homero, el luminoso ciego por el que tenemos un sistema mitológico de excitantes profundidades espirituales y psicológicas, la base de nuestra lógica que, poéticamente, nos lleva a la ética, al antiguo orden establecido por Zeus, el padre de los dioses y de los hombres, que llevamos en nosotros a todos los fenómenos de la Naturaleza, a los que Homero, con mitos y símbolos, agrega una nueva perspectiva al descubrir nuevos pensamientos en nosotros, Homero, el que veía lo que venía sin dejar de vivir al presente, su presente mitológico, es decir enriquecido por lo mejor del pasado, el ciego vidente que siempre me lleva 3.200 años atrás, a los días en que un pueblo arcaico conquistó una ciudad, necesitado de un paso libre a través de los Dardanelos. Esa es la Odisea que me sigue contando Homero, la odisea que todo hombre realiza en busca de su identidad, de sus metas filosóficas, de su patria espiritual, la patria que para Ulises era el mundo de las ideas de Platón, y Troya el mundo manifestado en el que los hombres se encontraban ligados a las posibilidades limitadas de la percepción física.
Los griegos fueron a Troya a rescatar a Helena, la mujer más bella del mundo, pero en el despertar del pensamiento griego, belleza física también significaba belleza espiritual porque los griegos no separaban lo bello de lo bueno, por eso adoraban a la belleza más que cualquier otro pueblo, por eso Helena era el ideal mayor de la cultura griega, un símbolo de la búsqueda del ánima, la parte femenina del alma humana que nos queda por descubrir, por eso Helena, como Penélope, representa las luchas no realizadas en el alma del héroe, los campos que tiene que encontrar para lograr la perfección espiritual, porque solo así podrá volver a su casa, un retorno al paraíso, la realización de lo que ya existe en el hombre, volver a ser lo que uno fue en el principio, es decir el verdadero, por eso Ulises no deja de pensar en la necesidad de volver a la patria (pensando en ello, Platón creó la noción del recuerdo del mundo de las ideas).
En el sur de Tracia, los griegos se hicieron de un gran botín, por eso Ulises quiso partir enseguida, pero sus hombres se demoraron con el vino, permitiendo a sus enemigos recuperarse de la derrota, lo que le ocasionó muchas bajas a los griegos, a los que lo efímero les hizo olvidar la meta superior, y este descuido es el símbolo de las emociones bajas, de los deseos que vencen a la voluntad del hombre, tonterías que pueden ser fatales.
El hombre suele olvidar sus metas superiores por satisfacer deseos groseros, artificiales, momentáneos (en Platón, los cuerpos son las sombras de las ideas, y en el budismo, la identificación con lo pasajero es la causa de todos los sufrimientos).
A Ulises le costó tanto llevar a sus hombres, que se demoraban en cualquier placer, como a Moisés el pueblo hebreo, y también tuvo que luchar contra la hostilidad de Poseidón, el dios del mar, que era un símbolo del subconsciente, por eso Ulises lo cruzó como un viajero que buscaba su ser verdadero, sabía que en algún lugar de ese mar encontraría su patria, y lo sabía porque estaba en medio del camino, porque ya estaba en marcha.
Siempre vamos a casa, decía Novalis, lo que significa que el hombre es un ser espiritual según su verdadera naturaleza interior, y que su identidad está ligada a su relación con el mundo material, y recordar esta naturaleza original y buscarla es el sentido de la vida.
Muchas veces, cuando me preguntan mi nombre, estoy tentado a responder como Ulises: Nadie, tal vez porque se tiene poder sobre las cosas de las que se conoce el nombre, y yo soy muy independiente.
En general, asusta lo que no podemos denominar, no nos preocupa tanto lo que tiene nombre, pero lo desconocido siempre se nos hace peligroso, es más fácil luchar contra un enemigo conocido, por eso siento que estoy a salvo cuando no revelo mi identidad (¿Usted es Borges?, le preguntó alguien en la calle. A veces, le dijo el maestro).
El retorno está previsto desde la partida, pero nadie lo tiene seguro, ni siquiera Ulises, al que Eolo, rey de los vientos, se los dio todos en una bolsa, el Ulises que fue reduciendo su tripulación para purificar la travesía, para cuidar la salud del barco, Ulises, el capitán y el símbolo del verdadero yo interior, que tenía que quedar como único sobreviviente, y todos los demás, pequeños yoes que eran solamente aspectos de la personalidad, tenían que morir. Todas las máscaras que habían aceptado les impidieron ser auténticos (por mucho que se enamoraran de ellas), por eso todos pudieron ser transformados en cerdos cuando la maga Circe los hechizó, la maga Circe que representaba un aspecto de Artemisa, diosa de la Naturaleza, y la guerra de Circe contra Ulises fue para defender lo matriarcal de lo patriarcal, pero después de un año, Ulises se liberó de la hechicera y bajó al Hades, más allá de las columnas de Herakles (hoy Gibraltar) para buscar consejo en Tiresías, el sabio vidente, primer descenso a los infiernos que sucede en el Canto ll.
Después, antes de llegar a Ítaca, Ulises vuelve a bajar a los infiernos, como el sol que desaparece bajo la tierra cada atardecer para iniciar su viaje nocturno, pero vuelve a emerger para que el viaje se aclare cerca de las islas de Galli, al norte del estrecho de Messina, pero las sirenas le entorpecen el retorno a casa, lo seducen con sus cantos para volver a bajarlo al reino de los muertos, a las sombras que lo distraen de las metas superiores donde los hombres alcanzan su verdadera estatura, donde se hacen uno con los dioses (los deseos son las peores cadenas de los hombres).

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Abrazando el Cielo.. Belgrano Gigante!

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El dia que Eva hizo abandono del Paraíso

Lo que más le costó
fue hacerse a la idea
de que el sueño
por fin había acabado.
Pero,
una vez pasado
este primer dolor
-ese abrupto despertar
acariciando la ausencia
en la almohada contigua-
lo siguiente sería
simplemente levantarse.
"Qué ancho es el infierno",
meditó sorprendido
mientras intentaba
incorporarse en la cama,
explorando
donde habían quedado
las ojotas.
Una fracción de luz
iluminó un sucio reloj
colgado en la pared
con las agujas
clavadas en las doce del mediodía
y, supuso al verlo,
que ya era tiempo.
A tientas
recorrió el cuchitril,
atestado de colillas desparramadas
y botellas rotas
entremezcladas con medias sucias,
platos sin lavar,
tazas con café helado
y viejas canciones de amor
escritas en servilletas.
Todo, absolutamente todo
nadando en la atmósfera viciosa
de esas cuatro paredes
impregnadas de humo rancio.
Se acercó a una avejentada cómoda
donde solía guardar
cosas en desuso
y, tras un breve esfuerzo,
el primer cajón accedió.
Parecía raro
que las polillas
no le hayan destruido
aquel indecente saco marrón.
Atinó a sonreir
mirándose en el espejo
como le quedaba
encima de la vieja hoja de parra.
Pero trató de no detenerse
en detalles.
Pesadamente se vistió,
se afeitó,
se hizo la cola al pelo engominado,
y, sin preocuparse
en desayunar
siquiera un resto de manzana
del día anterior,
salió a la calle
lo más pronto posible.
Sabía que no sería fácil
sin dinero,
sobre todo en aquel entonces
que en el paraíso
había cambiado la administración
y hasta el pasto estaba privatizado.
Se acercó hasta la avenida principal
y comenzó a recorrerla,
deteniéndose en cada vidriera
a ver si por casualidad
alguien buscaba
algún empleado resignado
que no exigiera demasiado
como pago a su jornal.
Así, el primer día transcurrió
sin mayores altibajos.
Adán volvió a su casa
y se acostó solo nuevamente.
Repitió esta secuencia
algunos días más
hasta que una mañana
el teléfono sonó para avisarle
que había conseguido trabajo
como encargado de limpieza de un supermercado.
Y ahí se quedó
sin protestar,
esperando que a Dios se le ocurra
mandar a el ángel
que expulse a su soledad pecaminosa
del paraíso.
Sin embargo, esto no ocurrió.
Adán, venido a menos,
simplemente se dedicó a dejar
que los años transcurran,
trayendo como único corolario
una vejez
sin más anécdota
que un recuerdo claro
de como amaneció
cada uno de los días
en el paraíso,
rebotándole en la mente.
Repitiéndose en cada ocasión
la vieja frase
que hiló
aquella primera mañana
"qué ancho es el infierno"
al acariciar,
entre melancólico e irónico,
el lugar de la almohada
que antiguamente
había ocupado
la mágica cabeza de Eva.

                                       Gito Minore

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vamos ganando!

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Opiniones gráficas

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Garcia Lorca, en el Aniversario 113 de su nacimiento..

Hoy siento en el corazón
un vago temblor de estrellas,
pero mi senda se pierde
en el alma de la niebla.
La luz me troncha las alas
y el dolor de mi tristeza
va mojando los recuerdos
en la fuente de la idea.

Todas las rosas son blancas,
tan blancas como mi pena,
y no son las rosas blancas,
que ha nevado sobre ellas.
Antes tuvieron el iris.
También sobre el alma nieva.
La nieve del alma tiene
copos de besos y escenas
que se hundieron en la sombra
o en la luz del que las piensa.

La nieve cae de las rosas,
pero la del alma queda,
y la garra de los años
hace un sudario con ellas.

¿Se deshelará la nieve
cuando la muerte nos lleva?
¿O después habrá otra nieve
y otras rosas más perfectas?
¿Será la paz con nosotros
como Cristo nos enseña?
¿O nunca será posible
la solución del problema?

¿Y si el amor nos engaña?
¿Quién la vida nos alienta
si el crepúsculo nos hunde
en la verdadera ciencia
del Bien que quizá no exista,
y del Mal que late cerca?

¿Si la esperanza se apaga
y la Babel se comienza,
qué antorcha iluminará
los caminos en la Tierra?

¿Si el azul es un ensueño,
qué será de la inocencia?
¿Qué será del corazón
si el Amor no tiene flechas?

¿Y si la muerte es la muerte,
qué será de los poetas
y de las cosas dormidas
que ya nadie las recuerda?
¡Oh sol de las esperanzas!
¡Agua clara! ¡Luna nueva!
¡Corazones de los niños!
¡Almas rudas de las piedras!
Hoy siento en el corazón
un vago temblor de estrellas
y todas las rosas son
tan blancas como mi pena. 



                                        Federico García Lorca

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Bien Pulenta (tango)

Estoy hecho en el ambiente de muchachos calaveras,
entre guapos y malandras me hice taura pa' tallar,
me he jugado sin dar pifia en bulines y carpetas,
me enseñaron a ser vivo muchos vivos de verdad.
No me gustan los boliches que las copas charlan mucho
y entre tragos se deschava lo que nunca se pensó.
Yo conozco tantos hombres que eran vivos y eran duchos
y en la cruz de cuatro copas se comieron un garrón.

Yo nunca fui shusheta
de pinta y fulería,
y sé lo que es jugarse
la suerte a una baraja
si tengo un metejón.
Le escapo a ese chamuyo
fulero y confidente
de aquéllos que se sienten
amigos de ocasión.
Yo soy de aquellas horas
que laten dentro 'el pecho,
de minas seguidoras,
de hombres bien derechos
tallando tras cartón.

Siempre sé tener conducta por más contra que me busquen,
aunque muchos se embalurden que soy punto pa' currar,
ando chivo con la yuta porque tengo mi rebusque
y me aguanto cualquier copo con las cartas que me dan.
No me gusta avivar giles que después se me hacen contra,
acostumbro escuchar mucho, nunca fui conversador.
Y aprendí desde purrete que el que nace calavera
no se tuerce con la mala, ni tampoco es batidor.


                               Carlos Waiss

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Estuvimos Presentes en el Recital de los Hermanos Mattar y me di el lujo de la foto con ANTONIO MATTAR!

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